Las verdades de Don Mendo

Espada medieval en ristre

Bajo este título, se da comienzo a la exposición de una serie de ideas en un formato que me dicen que se llama “blog”. Llámese como se llame la manera de publicación, la intención sana, es poner de manifiesto esas cosas cotidianas que pensamos, y que sea por falta de tiempo, sea por desidia, sea porque lo que pensamos no sea “políticamente correcto”, o ante el temor de poder ofender a alguien o incluso hacer el ridículo no nos atrevemos a que traspongan de lo más recóndito de nuestra intimidad, por el momento el pensamiento, al mundo de lo expresado.

No tienen las líneas que a partir de hoy se irán publicando con cierta frecuencia, otra intención que la dicha.

Muchas de las situaciones que se describan serán figuradas, o imaginadas por el autor. De todas formas sin alguien se ve reflejado en los comentarios que puedan hacerse, que tenga la casi total certeza, de que es que me estoy refiriendo a él, aunque ello no quiera decir de ninguna manera, que pretenda ofender en lo más mínimo a nada ni a nadie.

Como es fácil de adivinar, los comentarios recorrerán desde el mundo del fútbol, la economía y hasta la política, enumeración que, aunque a título de ejemplo, ha sido reseñada en riguroso orden de importancia. Dicho de otro modo, no se renuncia anticipadamente a hablar de ningún tema.

Aunque pueda entenderse a veces, que las cuestiones son tratadas con desenfado, y cierta frivolidad, nada está más lejos de mi intención. Otra cosa bien distinta es que la realidad, o cuando menos la manera de verla, pueda resultar hasta graciosa, pero el gracejo estará en la situación no en la descripción de la misma.

Es precisamente esta posibilidad, y aún alta probabilidad, de que se de el “equívoco” la que me ha determinado a titular el Blog “LAS VERDADES DE DON MENDO”.

Don Mendo, del autor Pedro Muñoz Seca, era el protagonista de una obra del mismo: LA VENGANZA DE DON MENDO, protagonista en quien se hacían concurrir (además de ser ni más ni menos que Marqués de “Cabra”) diversas circunstancias. Partiendo de ser víctima de un engaño, trama su venganza, actuando a modo del Zorro, La Pimpinela Escarlata, o tantos otros personajes o héroes, que han desdoblado su personalidad, desdoblamiento que buscamos de propósito en este espacio, aunque posiblemente se parezca más la acción a la tratada en El Conde de Montecristo. Pues bien, sin querer, o queriendo, ya hemos aunado dos elementos que adornarán a este Don Mendo actual, el engaño que sufre, y su personalidad dual o forma de comportamiento doble. Nos falta pues, el otro elemento relevante, su determinación a conseguir lo que él cree justo, “su” justicia. Pero ese sistema, esa forma de entender la justicia, termina precisamente con su vida (se suicida), no sin antes exponer SUS VERDADES.

Es por ello, que ya sin más rodeos, se cierra esta necesaria introducción al tratamiento de temas futuros, con las últimas palabras de la obra precitada, que se ponen en boca de DON MENDO:

“¡Ved cómo muere un león
cansado de hacer el oso!” (Se clava el puñal y cae…), y remata: (Agonizando.) “Sabed que menda… es don Mendo,
y don Mendo… mató a menda”. (Muere.).

Y puesto que menda (yo) y Don Mendo, en este caso somos los mismos, comenzamos bajo el título mencionado, este viaje no se sabe muy bien a dónde.

*ACONSEJO VIVAMENTE LA LECTURA DE LA VENGANZA DE DON MENDO. Sin ninguna gran pretensión literaria, más que divertir, es muy fácil y amena de leer, y por otra parte tanto el acopio de situaciones y palabras que se prestan al equívoco o doble significado, como la redacción en verso de la obra, suponen una dificultad sobreañadida y en consecuencia gran mérito por parte de su autor.


Esta entrada fue publicada originalmente en el blog “Las verdades de Don Mendo” el 27 de diciembre de 2012.

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