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Fábulas democráticas I.- La cigarra y la hormiga democráticas – Abogado de divorcios, herencias, deudas y penal

Fábulas democráticas I.- La cigarra y la hormiga democráticas

Saltamontes

No está clara la autoría de la fábula de la cigarra o la hormiga, pues unos la atribuyen a Esopo, mientras que otros dicen que es de La Fontaine. Es lo de menos, sobre todo, porque ahora esa fábula, la vamos a convertir en democrática.

Dice la fábula original, más o menos así: La cigarra se dedicaba a divertirse en el verano, y empleaba su tiempo sólo en cantar y pasarlo bien, y ello pese a las advertencia de su amiga la hormiga, que siendo previsora y trabajando constantemente para el venidero invierno, y haciendo acopio de alimentos para esa época de escasez, la intimaba para que hiciera si no lo mismo, algo parecido, advertencia que reiteradamente fue desatendida por la cigarra, enfrascada como estaba en disfrutar.

Llegó el invierno, y la cigarra, que había dilapidado su tiempo y esfuerzo se encontró sin qué comer, y pidió ayuda a la hormiga, que le contestó que al igual que antes había cantado ahora bailara.

La moraleja o conclusión, parte final e imprescindible de las fábulas, consiste en: Quien quiere pasar bien el invierno, mientras es joven debe aprovechar el tiempo.

Fábula con adaptación a la democracia

Ocurrió que unas amigas, de la misma edad, la cigarra, y la hormiga, nacionales del estado de Fantasilandia, que habían pasado el periodo de enseñanza obligatoria de manera dispar, pues la primera lo había superado, mediante laxas formas de calificación, mientras que la segunda había obtenido un expediente más que aceptable, destinaban ahora su tiempo a cosas distintas. La cigarra, tenía como meta el disfrute constante e inmediato, y a fe mía, que se empleaba con ahínco en esos menesteres, yendo de fiesta en fiesta, sin prepararse para el futuro, puesto que si se inscribía a algún curso pronto lo abandonaba, por no poder asistir a las clases dado que necesitaba dormir tras las noches festivas, y si acaso, de cuando en cuando, si es que le apetecía y le venía bien, echaba dos o tres días de trabajo sueltos, puesto que también era despedida por los mismos motivos, trabajos con los que obtenía ciertos ingresos con los que sufragar, sus numerosos deleites y farras.

Mientras tanto, la hormiga se aplicaba, en estudiar y prepararse para el futuro, y las pocas veces que se daba una vuelta y salía, lo hacía en compañía de la cigarra, no en vano eran amigas. En esos momentos, la cigarra, disponía de fondos holgados, conseguidos en esos trabajos aislados, para destinar al placer, fondos que sin embargo no compartía con la hormiga, que ni decir tiene, carecía de posibles económicos, al pasarse los días preparándose para el futuro. La hormiga, que en esos encuentros permanecía sobria, aconsejaba a su amiga la cigarra que cambiara de vida, y que no se pasara con las bebidas y sustancias que ingería, pero el consejo caía en saco roto.

Pasado algún tiempo, años tal vez, en los que los caminos de la cigarra y la hormiga fueron alejándose, coincidieron en una ocasión por la calle, y se contaron sus vidas.

La hormiga, que iba acompañada de su mujer hormiga y sus hijos hormiguitas, contó que tras dedicarse unos años a encerrarse y ganar una oposición, ahora vivía entregado a la profesión, a sus hijos, y sobre todo a pagar a Hacienda, para poder redistribuir la riqueza, y atender a la “justicia social”, por lo que en lo personal su vida era sacrificada, y en lo económico le costaba mucho, con los ingresos que Fantasilandia le dejaba, tras retenciones, deducciones y figuras afines, llegar a fin de mes.

Le tocó el turno a la cigarra para exponer su situación, y mencionó -eran las 15 horas- que acababa de levantarse, puesto que el día anterior estuvo en un fiestón que acabó a las tantas, y que iba a comer algo y volverse a acostar, porque esa noche (como prácticamente todas) tenía otra fiesta. Narró también que había tenido alguna que otra ocasión de ponerse a trabajar, pero que los que le ofrecían el trabajo, eran unos explotadores, puesto que el sueldo mensual superaba en poco los mil doscientos fantasieuros (moneda de fantasilandia) y que por eso había rechazado el trabajo, pues no pensaba levantarse diariamente por menos de mil quinientos fantasieuros mensuales. Sin embargo, estaba azorada, puesto que en unos días tendría que acudir a una concentración-manifestación-reivindicación de un grupo llamado “15 – Z”, o algo así, en el que se exigiría al Gobierno de fantasilandia, que dictara normas de igualdad, y justicia social, pues no era justo, entre otras cosas que la propia hormiga, estuviera comprando una vivienda mediante una hipoteca de mil fantasieuros al mes, y tuviera un coche, aunque lo fuera de una antigüedad de doce años, y ella la cigarra, además de tener que desplazarse a pie, tuviera que estar viviendo, okupando una casa con amplio jardín, de la que el dueño, en una muestra más de desfachatez e injusticia social, quería echarla, por lo que se pretendía exigir, mediante algaradas y si hacía falta medidas de fuerza, la redistribución, y mejor reparto, de los fondos de los ciudadanos de fantasilandia, mencionando también que lo tenían casi conseguido, porque los partidos democráticos necesitaban de los votos de los integrantes del 15-Z, y que era casi seguro que se instaurara un salario social de unos mil fantasieuros mensuales, cosa a su entender fácil de alcanzar, pues bastaría con restarle a otros, como la hormiga, parte de su salario para dedicarlo a tal fin, y que además y sin posible discusión, era de justicia adoptar tal o tales decisiones.

Moraleja

Disfruta siempre y en todo momento lo que puedas, sin preocuparte por nada, porque para solucionar los problemas ya está “Papá Estado”, y además porque se debe exigir a otros ciudadanos como la hormiga, que se desprendan de su insolidaridad social, y ofrezcan (gustosamente o por la fuerza) sus salarios, para poder mantener suficiente y holgadamente el Estado Festivo de Bienestar.

Nota Final

Por si alguien lo dudaba, el movimiento 15-Z, consiguió sus objetivos, pero Fantasilandia desapareció en unos meses.

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