El Tribunal Supremo sobre la inviolabilidad del domicilio

Dron por mitchnielsen

Como siempre recomendamos la lectura íntegra de la sentencia, no obstante lo cual, pretendiendo dar una noticia o alertar de la existencia de dicha sentencia, se pasa a realizar un muy escueto resumen de la misma.

Importantísima sentencia del tribunal supremo (329/16 de 20 de abril de 2016): Inviolabilidad de domicilio

El Tribunal Supremo no considera válida una prueba en un procedimiento seguido frente a unos narcotraficantes. La anulación de la prueba conlleva la absolución de los mismos.

¿Cuál es esa prueba? La introducción visual en una vivienda (aunque estén las persianas sin bajar) a través de elementos no naturales, como pueden ser unos prismáticos, más aún si se utilizan aparatos más sofisticados como drones.

¿Cuál es el basamento jurídico principal de la sentencia? La inviolabilidad de domicilio consagrada por el art. 18.2 C.E.

¿Cuál es la importancia de la sentencia? A nuestro modo de ver superlativa, pues se protege tal inviolabilidad diríamos que a ultranza, de lo que derivan unas consecuencias de tremendo calado, y no sólo para la esfera penal, como es el caso, sino también, siempre según nuestra particular visión, para cualquier otra.

Efectivamente, la inviolabilidad del domicilio, derecho éste emparentado incluso en ubicación con otros derechos de la persona como el derecho al honor, a la propia imagen y a la intimidad personal y familiar entre otros, deberá ser tenida también en cuenta en otros campos. Y es que si para una cosa tan grave como delitos de tráfico de drogas, se protege no obstante dicha inviolabilidad, en otras vertientes es lógico convenir que tal protección deberá ser al menos de la misma intensidad.

Se supone, y muchas veces no pasa de ser una suposición, que el Ordenamiento Jurídico (junto con su interpretación) es un todo único a modo de complejo pero perfecto engranaje en el cual encajan todas sus piezas. Si es así, la protección que dispensa la sentencia al domicilio, deberá extenderse a cualquier otra situación en que tal domicilio y su inviolabilidad se pueda ver comprometida. Sin ir más lejos, y es un tema relativamente frecuente, se podrán proyectar los efectos a la posibilidad de vistas sobre domicilios. Resaltemos sin embargo, que no se está hablando de vistas sobre fincas (o al menos sobre todas las fincas) sino de vistas sobre domicilios. Es evidente que si aun hablando de narcotráfico se protege el domicilio, con la misma fuerza se protegerá el mismo respecto a la curiosidad vecinal, por ejemplo.

Y es que la protección del derecho al que nos referimos, es enorme, dado que es uno de los derechos fundamentales y libertades públicas, que cuentan con las defensas del art. 53 C.E. de vinculación de los poderes públicos y regulación por Ley –reserva de Ley-, y además las del art. 53.2 C.E. (por encontrarse ubicado el derecho en cuestión en el art. 18 que a su vez encuentra acomodo en el Título I, Capítulo Segundo, Sección Primera, C.E.) consistentes en poder recabar la tutela de tales derechos fundamentales y libertades ante los Tribunales Ordinarios mediante un procedimiento basado en principios de preferencia y sumariedad, y además mediante Recurso de Amparo ante el T.C.. Estas defensas privilegiadas, tal es la importancia de los derechos en cuestión, son las mismas aplicables al derecho a la igualdad.

Por tanto a nuestro entender, la sentencia referenciada, tiene o deberá tener amplia repercusión, no sólo en el orden penal, sino en cualquier orden jurisdiccional, en que se vea atacada la inviolabilidad del domicilio.

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