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Derecho de familia: importantísimas y recientes sentencias del Tribunal Supremo – Abogado de divorcios, herencias, deudas y penal

Derecho de familia: importantísimas y recientes sentencias del Tribunal Supremo

Custodia compartida

No es razón para no adoptar el sistema de custodia compartida el que un progenitor no tenga ingresos.

Posibilidad de suspensión (temporal) de la obligación de pago de alimentos, por carencia económica de un progenitor.

El progenitor sin ingresos no debe pagar alimentos en tanto subsista esa situación.

Sentencias del Supremo de fechas 11-2-16, 2-3-15 (suspensión) y 18-3-16

Si en general la toma de decisiones en cualquier tipo de controversia jurídica es difícil, llegándose incluso a resoluciones no sólo distintas, sino incluso enfrentadas, tal dificultad cobra especial complejidad en la esfera del derecho de familia, cuando existen hijos, y sobre todo si son menores.

Las solución a las situaciones que se mencionan han de estar siempre inspiradas en el beneficio del menor, cuyo interés se comprende como superior, y por tanto digno de tutela por encima de cualquier otro.

Dicho así, podríamos caer en la tentación de decir que las medidas respecto de los hijos, teniendo en cuenta el interés (superior) de los mismos, serían fáciles de adoptar. Nada más lejos de la realidad. ¿Cuál es el interés de los hijos? ¿Con qué medidas se les protege mejor? Cualquier respuesta estará cargada de subjetividad, y muchas veces la solución o medida adoptada ha sido disparatada, como en las situaciones en las que pese a que un progenitor no tenía ningún tipo de ingreso, ni siquiera para mantenerse él mismo, se establecía su obligación de pago (por otra parte ilusoria) de alimentos a sus hijos, para lo que las sentencias que llegaban a tan aberrante solución, dicho sea con todos los respetos, conjugaban además del interés de los menores, la obligación de los progenitores, ambos, de mantener a sus hijos.

Se olvidaba así, que a salvo lo que se comprenda como obligación “natural” de los padres de velar y mantener a sus hijos, la obligación “legal” que surge de las leyes, ya prevé que el pago de alimentos se hará en proporción al caudal (situación económica) del progenitor de que se trate. Y es obvio que cualquier porcentaje, aunque éste no sea en sentido matemático, aplicado sobre cero, arrojará un resultado de cero.

Al final, no sin esfuerzo, parece que empieza a imperar el sentido común.

Se reseñan varias sentencias del Tribunal Supremo, con un escueto comentario, con dos advertencias al hipotético lector:

  1. Las sentencias, han de ser leídas completas (para eso se hace la reseña de las mismas, facilitando su búsqueda, ahora fácil a través de internet).
  2. Si algo no se entiende, o plantea dudas, se deberá consultar a un profesional. Y consultar con un profesional, significa preguntar y recibir respuesta, especialmente si la misma ha de ser aplicada a un caso concreto. En esta línea, al contrario que en el número anterior, el esfuerzo autodidacta a través de internet, puede conducir al interesado, a conclusiones erróneas.

Sin más, se pasa a exponer el brevísimo comentario sobre las sentencias a que aludíamos, con una nueva precisión, las mismas son resultado de una “cadena evolutiva” de pensamiento jurídico o de argumentación legal, por lo que existen otras parecidas, aunque hemos estimado las que se proponen como las más interesantes.

Custodia compartida en la que uno de los progenitores no tiene ingresos (S.T.S. 11-2-16)

No sin dificultades de aceptación, y ha de mencionarse que existen detractores, se viene concluyendo que el mejor sistema de custodia en beneficio de los hijos, siempre y cuando se den determinadas condiciones (principalmente que entre los progenitores no hayan disputas y se lleven razonablemente bien, esto es que sus relaciones no estén deterioradas; y que además aquéllos residan cerca en el sentido de que los hijos sometidos a tal tipo de custodia no se vean inmersos en continuos “traslados”) es el de “custodia compartida”.

La sentencia que se relaciona, es importante por cuanto que se estima que no es óbice para decretar la custodia compartida el que uno de los progenitores carezca de ingresos con los que mantener a los hijos.

Se puede entender como lógico, pues el progenitor con posibilidad de afrontar los alimentos, en teoría soportaría igual tipo de gastos teniéndolos consigo que pasando una cantidad en concepto de alimentos. Aún más, el beneficio del menor (caso de que estuviere constituido por el régimen de custodia compartida) podría exigir un plus de “sacrificio”, en este caso económico, en orden a mantener tal tipo de custodia, entendido como más acertado.

Suspensión (temporal) de la obligación del pago de alimentos y no obligación del pago de alimentos cuando la ausencia de medios con los que afrontarlo es absoluta (S.T.S. 2-3-15 Y 18-3-16)

Se han expuesto ya ideas que nos ayudarán a comprender los presentes supuestos, que se tratan como uno sólo, tanto en razón de que como ha quedado dicho, las sentencias que los contemplan, son escalones en la evolución del pensamiento jurídico que las sustentan, como porque en definitiva estamos ante una misma cuestión.

La idea que ahora queremos resaltar de esas sentencias, es que el progenitor que está sumido en una situación de absoluta y total falta de medios económicos con los que atender una pensión alimenticia, no tendrá obligación de afrontarla, pudiéndose en la sentencia prescindir de su fijación, hasta tanto mejore la situación económica de tal progenitor.

La falta de medios, como se menciona, ha de ser total y absoluta, que no le permita al progenitor ni siquiera mantenerse a sí mismo, razón por la cual en ocasiones (esfera de la prueba) se viene atendiendo a que tal progenitor incluso sea ayudado por su entorno a mantenerse, o que sea mantenido en toda la extensión de la palabra por tal entorno.

La situación de carencia de medios puede ser inicial, en cuyo caso según se viene relatando, a atención a esa circunstancia se podría prescindir de fijar obligación de pago de alimentos (por el momento) al progenitor insolvente; o bien ser una situación sobrevenida (posterior a una sentencia en la que se fijan alimentos) en la que tal progenitor debería solicitar una modificación de las medidas tenidas en cuenta.

De todas formas, ello no implica ni elimina la obligación legal de mantener (cuando se pueda hacer) a los hijos, por lo que la no obligación de pago de alimentos, nacerá como situación excepcional, y además temporal, pues solamente se prolongará por el tiempo en que la ausencia de medios del progenitor sea absoluta. Es por esto por lo que se comentaba, que en definitiva la suspensión temporal, y la no fijación, eran prácticamente una misma cosa, pues lo único que las diferencia, al mediar siempre el carácter de temporalidad y provisionalidad, es el momento de petición y consecuente respuesta judicial.

1y 18-3-16. El Supremo concluye que “resulta ilusorio querer salvar el mínimo vital del hijo”, pues en situaciones “penosas” como se da en el caso estudiado, “el Derecho de Familia poco puede hacer” y deben ser las Administraciones Públicas a través de los servicios sociales las que cubran esos mínimos que se deben facilitar al niño.

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